Como parte de la resolución de su vínculo con Alfa Romeo en 1939, Enzo Ferrari se comprometió por escrito a no utilizar sobre ningún vehículo ni su apellido ni el escudo de Baracca hasta pasados 48 meses, tiempo durante el cual la milanesa seguiría siendo la propietaria de Scuderia Ferrari, su departamento de competición.
El joven ingeniero cumplió escrupulosamente el acuerdo, aunque en septiembre de ese mismo año fundaba en Módena Auto Avio Construzioni, empresa que inicialmente se iba a dedicar a fabricar componentes para la aviación, pero que, tan sólo unos meses después, se embarcaba en el diseño y producción de dos coches con vistas a hacerlos participar en el 1º Gran Premio Brescia delle Mille Miglia de 1940, prueba renombrada para la ocasión porque Europa sufría ya los rigores de la II Guerra Mundial.
