No hay dinero para pagar el valor añadido que aporta Fernando a esto que todavía llamamos Fórmula 1 precisamente por él.
Ernesto y yo, volviendo a Bilbao el viernes pasado, hablábamos de aquel libro que se anunció como inminente hace ocho años, que iba a suponer su autobiografía definitiva pero cuya salida al mercado se ha ido demorando. Lo recordábamos bien porque nos lo habíamos apostado. Si yo no era capaz de sacar el mío —que no va del asturiano, y obviamente no ha salido todavía—, le regalaba el del Nano a mi amigo; si cumplía mi promesa antes de que viera la luz el del bicampeón F1, el bueno de Ernesto me lo regalaba a mi...
