Uno no sabe dónde meterse entre el éxito del MadRing, una cita en Bakú que ha salvado el espectáculo por las órdigas que se metieron algunos participantes, y que ahora hemos puesto proa a un Gran Premio de Bahrein que se celebrará en el circuito de Sepang verbigracia de los petrodólares y las victorias consecutivas que va sumando Trump contra los persas.
Todo esto tiene más enjundia de lo que parece, ya que, llegado el caso, el calendario F1 al completo podría celebrarse sin necesidad de moverse del trazado malasio, siempre y cuando, obviamente, los países anfitriones abonasen a Liberty Media el canon correspondiente. El Gran Premio de Australia en Sepang, el Gran premio de Japón en Sepang, claro. También en Sepang el Gran Premio de Bélgica en años alternos, y el de Mónaco en su fecha natural, y el de Italia... ¡Un no parar!
Empiezas por llamar Lotus a aquel engendro de Gerard Lopez, aceptas con una sonrisa que una carrera que se llama Dakar discurra lejos de África y Senegal, y puesto que el promotor y el aficionado se mean en el verdadero significado de la metonimia porque todo importa un carajo, como la patrona sigue haciendo caja y nadie se acerca al 2 St James's Market de Londres con ánimo de quemarlo hasta sus cimientos —Colorado queda lejos—, la cosa se perpetúa y cada día que pasa se desvirtúa más y más nuestra actividad entre Sprints que no son rapiditas, circuitos que ni al que asó la manteca y curvas legendarias que se usan para recargar las baterías o gilipolleces como la que estoy apuntando.
Nada, no nos agobiemos. Si la cruz nos pesa demasiado, hagamos como el señor de la foto, no sin antes haber engrasado bien los ruedines...
Os leo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario