lunes, 29 de junio de 2026

Lungaard y el caos


Acabo de llegar de vacaciones y no voy a ocultaros que en este tiempo de solaz me he mantenido arteramente alejado del ruido de los motores y las evoluciones de los monoplazas por esos circuitos de Dios, tanto de F1 como de IndyCar.

Por orden cronológico toca mencionar el Grand Prix of Road America a la hora de comenzar a rellenar huecos en Nürbu como en el Tetris, una carrera que, leo, se disputó en modo caótico y de la que salió vencedor Christian Lundgaard mientras Palou no podía rentabilizar haber conseguido la pole position el día anterior.

Marcaron la cita cinco amarillas y el esfuerzo de los teams por adaptar sus respectivas estrategias a cada nuevo escenario propuesto. Dura, porque en IndyCar caos es sinónimo de dureza, nuestro compatriota lideró la primera parte de la prueba para sucumbir luego a un caution que pilló a Ganassi con el pie cambiado, y, más tarde, hacerse acreedor a una sanción por rodar demasiado rápido por el pitlane, aunque, a la postre, otro caution le devolvería parte de la fortuna perdida permitiéndole firmar una remontada de escándalo cuya guinda la puso el encontronazo de Rahal y Power en el último giro. 

Quinto, que se escribe rápido y puede saber a poco después de haber salido en pole, a pesar de que rubrica que Álex sigue pensando en grande y no deja pasar ni una miserable oportunidad para conseguir su nueva Serie, algo que sin duda debería alegrarnos y llenarnos de orgullo.

Y Lundgaard, sí, al que al final le acabó sonando la flauta debido a los problemas que sufrió el monoplaza de Armstrong. Pero, como siempre digo, hay que estar ahí, siquiera para que cuatro merluzos te afeen lo logrado porque te ha sonreído la suerte, aunque lo cierto es que el danés puso el 99% del esfuerzo necesario durante la carrera que acabó facilitando el milagro de que viera en primera posición la ajedrezada.

Os leo.

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