martes, 24 de febrero de 2026

¿Hay que temer a la Formula E?


Partiendo de la base de que Liberty Global, hermanísima de Liberty Media, es propietaria del 65% de las acciones de Formula E [Liberty Global se hace con el control de la Formula E], quizás convendría aceptar que a la eléctrica le está viniendo de perlas todo el lío que se ha montado a cuenta de las primeras palabras de Max Verstappen sobre la nueva Normativa de la F1.

He apuntado «primeras» porque hubo algunas matizaciones posteriores vertidas por el tetracampeón después de que Jeff Dodds le invitara a probar el género [La Fórmula E envía una «traviesa» propuesta a Verstappen tras criticar los F1], aunque, para entender en su plenitud el contexto, a lo mejor nos iluminaría el camino considerar que, tal vez, sólo tal vez, Liberty Global y Liberty Media podrían estar jugando con el mismo balón pues ambas son divisiones del imperio de John Malone y tenemos en ciernes el estreno de la cuarta generación de cacharrillos a pilas, los Gen4, que se prevé que sean más rápidos que los vehículos de la actual Fórmula 2.

¿Promoción orquestada? ¿El Pisuerga sigue pasando por Valladolid? Desde luego no diría que no, y añadiría que legítimamente pues no está el horno para desdeñar oportunidades.

Dicho esto, aprovecho para recomendaros encarecidamente que busquéis a Estefanía Ferreira hasta debajo de las piedras, incluso en Pitlane Motor, porque lleva explicando esta disciplina desde su arranque en 2014, porque conoce al respecto más que todos los expertillos que han llegado después juntos, y, básicamente, porque ama la Formula E y sabe tanto de ella, que cualquier adjetivo que le apliquemos se quedará corto. Yo la adoro, vosotros sabréis qué hacéis con vuestra vida...

Pero a lo que vamos, que con esto de la Fórmula 1 vs. Formula E nos está pasando un poco como con los therians: que hay mucho más ruido que nueces.

A ver, ni poniendo de farlopa hasta el culo a los de la FIA y Liberty podríamos llegar a perder 68 millones (68.000.000) de espectadores en el corto plazo, cifra que suponía en 2024 la distancia que había entre las dos categorías según el respetable portal Formula Addict [dentro enlace].

Mal que pese a algunos, la máxima expresión del automovilismo deportivo y el retoño que parió Agag todavía no son comparables, ni en share ni en volumen de negocio, así que, desde la humildad que me caracteriza, diré que de momento no debemos temer nada ni a nadie. La Fórmula 1 sigue siendo la reinona, incluso cometiendo deslices como recomendar que comamos pasteles cuando pasamos hambre.

Vettel también hizo verónica a la Formula E, y, once años después, ni los cantos de sirena de Luca di Grassi han conseguido revertir la cosa [Sebastian Vettel menosprecia la Formula E], y es que hay debates que ni merecen ser abiertos.

Os leo.

No hay comentarios: