lunes, 5 de enero de 2026

Noche mágica


No corren buenos tiempos ni para un crío que rebosa ilusión ante una noche realmente mágica ni para ejercer de adulto que lo único que pide a la vida es poder disfrutarla en paz, pero hay que seguir, toca seguir, si no por uno mismo sí por los que creyeron en ti y, obviamente, por los poquitos que con suerte aún siguen creyendo en ti. 

Tampoco es que tuviera previsto iniciar el año desde boxes, esperando pacientemente a que pase este brote de gripe que me tiene bien jodido, cuya cepa desconozco y no estaba incorporada a la vacuna que me puse en noviembre, pero había que seguir, tocaba seguir, si no por lograr la victoria sí por tocar las avellanitas en pista a tantos como siguen pensando que las proteínas que nos proporciona Liberty Media son maná del bueno...

Me pregunta Álex si somos reos del infierno los que pensamos que mejor guardar 2025 en una cajita cerrada a cal y canto con una llave que tiraremos luego al mar. Y le contesto que tengo mano con los Magos y sé que nos libraremos del carbón los valientes que nos atrevimos a decir lo que la turba cobarde no se arriesga ni siquiera a insinuar.

Es noche de Reyes y no hay momento más bonito que éste, sobre todo si eres un retaco o no hay cerca (o lejos) un hijo de puta imponiendo su estúpida concepción de lo que debe ser luz y oscuridad. Pero hay que seguir, toca seguir, resulta irrenunciable seguir, ya que la magia no se hace sola y, como le dije a mi propio hijo cuando interpretamos juntos a los Hechiceros de Oriente siendo él un ser humano que apenas levantaba unos escasos palmos del suelo: donde Sus Majestades no llegan llegaremos nosotros.

Dejo de daros la turrada. Sed felices hoy también, pues al final de cualquier camino siempre hay premio. Álex y yo os lo deseamos...

Os leo.

No hay comentarios: