Nos encontramos es esa década maravillosa de los 60 del siglo pasado, a comienzos de la cual los fabricantes parieron auténticas obras de arte rodantes: Porsche 911, Ferrari 250 GTO, Jaguar E-Type, Alfa Romeo 33 Stradale, Aston Martin DB5, Lamborghini 350 GY, o, algo más tarde, el Toyota 2000GT, al que dedicábamos un episodio en Nürbu [El 2000GT, el Ferrari japonés].
Pues bien, los escandinavos no se quedaron atrás y, en 1961 alumbraban un sueco que ha quedado en la retina de los aficionados por lo elegante de sus líneas en carrocería, y, también, porque hizo de compañero de fatigas de Simon Templar en la serie The Saint.
El cacharrillo en cuestión era un divertido 2+2, cuya denominación oficial fue Volvo P1800 S Coupé por albergar bajo su capot delantero un motor de 1.780 cc de cilindrada, que arrojaba una potencia de 104 caballos que hoy puede llevarnos a esbozar una sonrisa, lo que me lleva a matizar que el coche jamás buscó entrar en el mundo de las carreras ni provocar emociones demasiado fuertes. Con las sucesivas evoluciones la cosa llegó hasta los 124 cv en la versión P1800 E estrenada en 1970 y dotada de un propulsor de 1.986 centímetros cúbicos.
Obra de un jovencísimo Pelle Petterson, recordado por su destacable contribución al diseño de veleros de recreo, la carrocería del Volvo P1800 S sigue siendo de esas que hacen que cualquier enamorado de los coches vuelva la vista a su paso, incluso 65 años después de que saliera la primera unidad de la fábrica de ensamblaje de Jensen Motors en West Bromwich, Inglaterra, aunque posteriormente esta labor se realizó íntegramente en Suecia.
El modelo que os traigo hoy a estas páginas es un Minichamps (Mörkröd Solid), y, por la época en que salió al mercado, fue de esas piezas que primero se esculpían a mano a un tamaño mayor y luego se reproducían a 1/43 en metal colado, para integrar las partes de plástico y ser pintadas más tarde a mano, circunstancia que resalto en estas líneas porque hay que sostenerlo entre los dedos para apreciar la delicadeza y el mimo con el que ha sido elaborada la pieza, y, desde luego, para quitarse el sombrero ante un resultado tan asombroso.
Y bueno, no íbamos a concluir esta entrada sin recordar a Roger Moore, actor que dio entidad a Simon Templar hasta 1969 y en cuatro años se nos convirtió en Bond, James Bond, quizás el agente 007 menos creíble, quitando a George Lazenby y Timothy Dalton, pero seguramente uno de los más elegantes junto a Connery y Craig.
En fin, el Volvo P1800 S tuvo poco que ver en esta historia que catapultó a la sueca y su deportivo entre el gran público, pero Moore y su sport escandinavo de formas sugerentes hicieron una pareja casi perfecta, sin duda más que conduciendo el Aston Martin DBS V8 en The Persuaders!, serie en la que el de Stockwell compartió metraje con Tony Curtis y su Ferrari Dino 246 GT.
Os leo.



No hay comentarios:
Publicar un comentario