Pues sí, las canas sirven para algo, sobre todo si están bien llevadas...
Os cuento: hace años, en mi primer o segundo viaje a Sevilla tuve ocasión de asistir a un hecho bastante peculiar y asombroso. En el exterior de la Plaza de España dos tipos se empujaban en plan Verstappen y Ocon en Interlagos, mientras a su alrededor dos grupos de turistas observaban el acaecido entre perplejos y asombrados, o inmortalizándolo para la posteridad con sus cámaras —¡que no falte el clásico!, aunque aún no estaba extendido el uso de los móviles para estos menesteres.









