Antes de que nos hagamos daño posaría suavemente los pies en el suelo, que no es por amargarle la vida a nadie, igual también, pero existen muy poquitas probabilidades de que Red Bull vuelva a doblar la rodilla como ha hecho en Albert Park, por no decir ninguna.
La sanción de tres puestos en parrilla a Checo Pérez, por obstaculizar a Nico Hulkenberg, entraba dentro de lo razonable para la varita corta de medir que usa la FIA con aquellos que... bueno, ya sabéis a qué me refiero; pero no resulta tan habitual que el suelo del coche acabe perdiendo puntos de carga aero porque una visera desechable se quede enganchada en él. Puede volver a pasar, obviamente, pero las posibilidades de que suceda de nuevo son bajísimas.









