Me disculparéis si no se me erizan los cabellos cuando pienso en la cuenta corriente de Lawrence Stroll y prefiero mirar Racing Point como una escudería de las diez que hay en la parrilla, más que como un milagro cegador.
Don Lorenzo compró los restos de Force India y aquí empieza todo, al menos nominalmente, ya que, en realidad comienza antes, con su colegueo millonario con Williams, que dejó a la de Grove compuesta y sin novia y con dos temporadas para tirar a la basura. Pero sí, podemos convenir en que nuestro protagonista adquiere una escudería en desguace y empieza a levantar su imperio con un montón de contactos nuevos en su agenda pero sin mucho que decir, pues Racing Point se hunde hasta la séptima plaza de la general en 2019, replicando la posición obtenida en 2018 sin los puntos de Force India —el acuerdo para que RP pudiese disputar lo que quedaba de sesión incluía esta peculiaridad.









