Max Verstappen toca con su coche al de Lance Stroll, rompe el endplate de su alerón delantero y contra todo pronóstico su RB14 no sólo pierde fuelle sino que parece que va incluso mejor que antes...
La historia no es nueva: pasó con Mark Webber en Canadá 2013, con Pastor Maldonado en España 2015, y en multitud de ocasiones que ni siquiera me he molestado en reseñar en Nürbu. Ocurre que se estropea una supuesta parte importante del vehículo y éste sigue corriendo que se las pela, y la gente se pregunta qué coño está sucediendo y lo que pasa es que en Fórmula 1, el dinero aporta más décimas que la gasolina.









