viernes, 31 de agosto de 2018

Flecos de Spa-Francorchamps


A los que piensan que sólo se pueden mantener conversaciones en Twitter, conviene recordarles que existen Facebook y su servicio de mensajería, el Whatsapp, el Telegram, las listas en Google+, los privados de Twitter, sus grupos, las listas en Whatsapp y Telegram, el correo electrónico, los comentarios en entradas viejas, las siempre sabrosas charlas por teléfono y, desde luego, las de cafetería, que a fe mía son las mejores...

Francamente, se puede hablar mucho de Fórmula 1 sin enseñar palmito en la red del pajarito (¡toma pareado!), y quizás sea eso lo que molesta a los que me recriminan que no me apetezca conversar con ellos. 

En fin,  a lo que vamos. Josep me escribía el martes pasado preguntándome si tenía intención de decir algo sobre la instantánea del Gran Premio de Bélgica, precisamente con la que abrimos esta entrada. Y charlamos brevemente, y como sé que a él no le importa que haga públicas estas cosas, pues ahí que vamos a echar ese ratito, porque ambos coincidíamos en que los Racing Point estaban para haberse comido a Lewis y Sebastian de un mismo bocado.

Charlie Whiting se entretiene a la hora de desplegar el Safety Car y para cuando sucede, las posiciones están claras en la cabeza: Vettel, Hamilton, Pérez y Ocon. A partir de ahí comienza la procesión...

Pero rebobinemos: ¿Esteban ha frenado en su asalto al de la rossa, o es simplemente una sensación?

Como le decía a Josep, para mí está meridianamente claro. Ocon declina mantener una batalla con Vettel que tiene casi ganada metros antes de la primera de Les Combes, y ese soltar el acelerador le lleva a quedar detrás de Checo.

Kemmel es una preciosa cuesta y ni siquiera hace falta tocar el freno para reducir considerablemente la velocidad del vehículo. La consiguiente pérdida de inercia hace el resto, y eso es lo que se aprecia en la onboard del francés. ¿Pero por qué? Bueno, como comentábamos mi amigo y yo, la razón parece clara: los de Racing Point no pretendían engullir a Hamilton ni crearle problemas ni producirle quebraderos de cabeza. ¿Órdenes...? No vamos a hilar tan fino como en Mónaco, porque en realidad, bastaba con que en el briefing hubiesen quedado claras estas cosas.

Y lo bueno de esta pequeña historia es que una semana después, en Monza, la de Silverstone ha vuelto a mostrar que dispone de mucho músculo, lo que abre de par en par la posibilidad de que el equipo que dirige Otmar Szafnauer tenga derecho a algo más que una frase en el Gran Premio de Italia. El espectáculo lo agradecerá, desde luego. Los espectadores también. Pero a lo peor quien no lo agradece tanto es Ferrari. En todo caso: veremos.

Os leo.

2 comentarios:

matador dijo...

Hola.

Hoy seré breve. Las dos grandes han aprendido de Red Bull y sus filiales, como cuando incluso utilizó al segundo piloto de su motorizador para frenar durante toda una carrera a un coche rojo que se jugaba un campeonato. Quien a hierro mata...

Salu2!

josepcla Claramonte dijo...

Grande!