A comienzos de la década de los noventa del siglo pasado, la necesidad de llenar las parrillas fue poniendo en el foco a los vehículos GT (Grand Touring Sports Cars) pues no precisaban de enormes inversiones para disputar carreras y, a cambio, ofrecían mucho espectáculo y una enorme visibilidad a anunciantes y fabricantes.
En 1993, la Federación Japonesa de Automovilismo (Japan Automobile Federation) había estrenado el All Japan Grand Touring Car Championship, y en 1994 se ponía en marcha con notable éxito el BRP Global GT Series sustituyendo al Mundial de Resistencia —en 1997 sería reformulado y renombrado por la FIA como FIA GT Championship—. En toda lógica, el ACO (Automobile Club de l'Ouest) no quiso quedar ajeno a esta dinámica y para la 62ª edición de las 24 Horas de Le Mans preparó un atractivo paquete de reglas enfocado a potenciar en lo posible la presencia de grandes turismos en La Sarthe.


