El sólo hecho de que el número 77 haya marcado dos sectores en morado y aflojado en el tercero, indica claramente que el finlandés no tenía intención de matar, porque una vez te tiras a por la vuelta rápida en fiero acto de rebeldía lo normal es que acabes la faena, no que la dejes a medio hacer.
Eso sí, se ve que el miedo en el muro de Brackley ha prendido rápido en la paja seca de los locutores, aunque, siendo honestos, no es la primera vez que recuerdan desde el box a Bottas lo que debe hacer ni ha sido tan grave el asunto porque, repito, el de Nastola ha obedecido aunque no se haya notado —iba tan rápido que incluso levantando ha conseguido momentáneamente la bendita VR—. Ahora bien, por poner en su sitio las cosas nos convendría reconocer que, de haber rebeldía, fue más flagrante la de Hamilton en Hungría 2014 o la de Abu Dhabi 2016, que incluso llevó a Paddy Lowe a coger la radio para recordar a Lewis que debía acatar unas instrucciones que el británico continuó pasándose por el forro de los pantalones...










