Bueno, sí, falta poco para que concluyan las 8 Horas de Bahrein, han terminado los terceros libres y en unas horas comenzará la clasificación para el Gran Premio de Ciudad de México, así que magia tenemos a raudales, vamos, que no podemos quejarnos, pero me apetece echar el ratito hablando de ese episodio en los fines de semana de carrera, en el que el hombre y su máquina se miden en solitario con el cronómetro y que, gracias a los sinsorgos que determinan el rumbo de nuestro deporte, quedará a partir del año que viene en un bonito recuerdo para compartir con los nietos alrededor de una fogata, en invierno a poder ser, que resulta más bucólico.
A mi modo de ver, y al de tantos, la clasificación no se debería haber tocado, pero manda el dinero y la necesidad de mejorar audiencias y satisfacer a las televisiones, etcétera, etcétera, etcétera, y el Consejo de Sabios decidió que valía la pena cargarse la tradición que convertía al piloto más rápido a una vuelta en el primero en salir de la parrilla, y este año íbamos de pruebas con el experimento, pero el próximo será casi un tercio del campeonato el que contará con una bendita sprint race...