Finalmente he pecado y he visto casi de una tacada la miniserie por capítulos Senna de Netflix.
Para un prostsista como yo es algo así como apretar el cilicio hasta dejar el muslo con la circunferencia del brazo, pero he practicado ejercicios más dolorosos y, bueno, no llego a categoría ni de influencer de medio pelo, aunque mantengo cierto tirón escribiendo en Nürbu, una cosa lleva a la otra, te pega el puntito de pundonor y aflora la responsabilidad inherente a la función social que desempeñas, te armas de valor y ¡ya!
