Ross Brawn agradecería que Red Bull prescindiera de Checo Pérez para mejorar el espectáculo, ahí, con dos avellanitas y un palo, que el suspirito viene por boca de quien, desde enero de 2017 a noviembre de 2022, ha sido el manús deportivo de Liberty Media, algo que, desde mi humilde punto de vista, debería haber servido para contener su puta bocaza antes de soltar tamaña estupidez enfocada a un conductor y la afición que lo sostiene.
En vez de solicitar que Mercedes AMG y Ferrari se pongan las pilas de una puñetera vez, o que Brackley libere a George Russell de sus obligaciones para con el desinflado Lewis Hamilton, el truchero inglés arremete contra quien delata que su trabajo al frente de Liberty ha sido una soberana porquería y las promesas de la norteamericana han quedado en papel mojado.



















