En sentido estricto, esta entrada sobra en esta saga porque va más de la chusca relación entre McLaren y Renault, que de los dolores de cabeza que originó la entente McLaren-Honda hasta 2017, vamos, que no salimos de la misma rutina ni a la de tres.
Doy por seguro que si Ron Dennis hubiese sabido que con dos coches y en exclusiva no se iba a ninguna parte, habría adoptado otro tipo de soluciones, pero del bendito if no se vive, menos en Fórmula 1, y toca aceptar que incluso un gigante como el británico pudo cometer errores de bulto en sus estimaciones a futuro.








