Hemos perdido la guerra, Ernesto, pero te extraño tanto que la derrota me importa un pimiento en el instante de ponerme a escribir estas líneas.
El caso es que me ha hecho recordar nuestras conversaciones en el Lighthouse, café mediante, ver a Brad Pitt en el santuario de Silverstone rodando una o varias escenas de no sé que obra cinematográfica que se estrenará el año que viene.
