Los meteorólogos acertaron en sus pronósticos para el Gran Premio de Mónaco pero finalmente vino Paco con la rebaja, y menos mal que no la trajo en maleta grande sino en maletín de mano.
Decía el otro día, más o menos, que la ilusión de un Monaco pasado por agua se nos iba a chafar por algún lado y casi acierto [Mejor que no venga Paco], y no porque sea yo la Bruja Lola o el Hechicero Merlín, sino debido a que hay cosas que no cambian porque para hacerlo deberían saltar los cimientos del comodorro statu quo en que viven los equipos.
