Lagonda, como la mayoría de fabricantes de coches de lujo europeos y norteamericanos después del Crac del 29, inició la década de los treinta del siglo pasado acuciada por gravísimos problemas financieros que la pusieron al borde de la quiebra, situación de la que salió en 1934 gracias a la intervención del emprendedor Alan P. Good, para, ya en 1947, pasar a formar parte de Aston Martin Lagonda Global Holdings, propiedad de David Brown, quien acababa de adquirir Aston Martin en esas mismas fechas.
El modelo que visitamos hoy corresponde a la época de Good al frente de la compañía, aunque, en cierto modo, también tuvo que ver en que Brown posara sus ojos en los vehículos que producía la empresa de Staines-upon-Thames (Surrey), pues Lagonda devolvió a Gran Bretaña a lo más alto del Panteón automovilístico con su victoria en las 24 Horas de Le Mans [Lagonda, 1935 (#24LeMans 13)].



