Bajo mi humilde punto de vista, el problema del SF90 surgió cuando se trató de adaptar su centro de presiones a la forma de conducir de Sebastian Vettel. El caso es que he escrito suficiente el año pasado sobre este asunto como para que me pueda permitir el lujo de ahorraros el disgusto de tener que volver a leerme, así que digamos que no andaba muy errado porque el SF1000 de 2020 mantiene el rake agudo pero ha reducido distancia entre ejes —por lo publicado en enero, se han quitado 3 cm a la caja de cambios, por ejemplo—, lo que apunta en este mismo sentido.
Así las cosas, el monoplaza de este año es bastante similar al de 2019 aunque adopta soluciones que van en la dirección de mantener la velocidad en recta pero mejorando el paso por curva, sobre todo en terreno virado y giros de radio corto.









