En sentido estricto, antes de la clasificación para el Gran Premio de Miami me tocaría ser profundamente denotativo con la Sprint miamitarra, siquiera por evitar que se me vean las orejas de lobo bajo este disfraz de oveja que me he apañado para la ocasión, o quizá por asimilarme a periodistas y creadores de contenido que han vertido sus primeras líneas siendo escrupulosos con los datos y terriblemente pulcros con el uso del modo condicional...
Pero la cabra tira al monte —en este caso sería el lobo, ¡ejem, ejem!—, y mi vena connotativa pide abrirse paso en estas líneas, entre otras razones porque ya tenéis disponible el podcast que perpetramos Álex y quien os escribe [Stop&Go #267 El estado de la Unión] el martes pasado, y resultaría imperdonable por mi parte veniros ahora desdiciéndome del cachondeo que se me escuchaba al micrófono como quien dice anteayer.



















