El infantilismo nos azota como la peste negra hizo con la vieja Europa allá como en el siglo XIV. Mira que es bruto nuestro deporte, cruel y desmedido la mayoría de veces, aunque los párrocos insistan en decir a sus feligreses que que sólo sigan las líneas rectas terminadas en punta de flecha.
Así como cazamos al bueno de Zak en 2024 [Los alicientes] y vimos con antelación que la compra de McLaren por el fondo soberano de Bahrein (Mumtalakat Holding Company) tenía que beneficiar en algo a Toto [Wolff vende parte de su participación en Mercedes F1 al CEO de CrowdStrike], bien podemos continuar por el sinuoso camino de la especulación económica, y entrever que, contrariamente a lo que nos aseguraban los púlpitos hace como quien dice nada, se acabó la fiesta para Woking el año que viene, pues en 2026 tocará pagar los servicios prestados por Brackley.



















