Esta entrada va a ser breve por razones obvias, aunque con vuestro permiso voy a permitirme alargarla en los párrafos iniciales porque quiero daros las gracias de una manera muy especial.
Sí, en estos tiempos que corren, donde lo sencillo es seguir la corriente de lo que nos dicen, insinúan o categorizan los que aparentemente saben de lo que hablan, ha supuesto un grandioso lujo haberos sentido tan cerquita desde el instante en que decidí explicar lo que no aclaraba nadie. Desde Australia llevamos con esta historia, que se dice pronto, aunque a estas alturas de la película no os voy a pedir que tiréis de hemeroteca para localizar a las muchas fierecillas disfrazadas de oveja que no creían entonces y se lamentan ahora de haber tenido razón, ¡jodidos cobardes!



















