Es triste pedir, pero más triste es robar...
No tenía pensado escribir, pero compruebo con desolación que «el genio de la lámpara» ha lanzado un avisito a Russell en plan experimentamos más en mi coche, y cómo los tontos del bote han salido en tromba a ensalzar sus enormes virtudes como desarrollador de monoplazas y «hombre de equipo». No, mira, no, toca decir bien alto que Hamilton no es ni una cosa ni la otra.






