Yo venga hablar aquí de mi edad por si alguien se daba por aludido, y retorno a uno de mis territorios de caza preferidos y me encuentro con que allí sigo pareciendo el mismo chiquillo que dio la espalda a aquel lío entre jubilados apasionados y comprometidos y eternos aspirantes a ocupar butaca en el Consejo de Ancianos.
La Fórmula 1 impartida tiene poco mordiente y menos recorrido fuera de los ámbitos académicos; a mi modo de ver, la compartida goza de mil veces más alicientes y es mucho más productiva pues también proporciona conocimiento, criterio, algunos amigos, bastantes, yo qué sé, pero, además, aporta la saludable sensación de recorrer un camino donde está permitido descubrir, errar, caer, levantarse, etcétera.

