Vivimos alquilados en la fina línea que separa las columnas del debe y el haber en los libros de contabilidad. En realidad habitamos un mundo plagado de contables, que son como los abogados aunque no se inflen como pavos reales cuando publican un libro sobre Historia o viajes, o inauguran una exposición de pintura como Dios manda en el correspondiente colegio profesional.
Suelen llevar lo suyo en la más absoluta intimidad, a los contables me refiero, pero abren la boca y les sale la rentabilidad que llevan dentro y con la que miden todo. Entradas y salidas, activos, pasivos y así...
