Como afición seguimos insistiendo en aspectos cada vez más bobos en lo nuestro, y disculpadme que abra la entrada de hoy así, a las bravas, sin paños tibios.
A tontas y a bobas, casi nos hemos fundido la primera semana de esas cuatro que sustantivan las vacaciones veraniegas en Fórmula 1, tiñéndolas de ahorro cuando hasta el último mono sabe que estos son días de fiestuqui, familia, grasas saturadas, paella y tortilla de patata en cualquier chiringuito de playa, pero abonado todo ello a precio oro o con tarjeta de crédito, que a la hora de olvidarse de tanta mierda como nos rodea en el día a día, cualquier esfuerzo se da por bien invertido, sobre todo si pensamos en el ya veremos cómo se devuelve en septiembre, o en octubre, o cuando buenamente se pueda, ya me entendéis.