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jueves, 30 de agosto de 2018

Licor de arándanos


De aquella añada de patxarán casero 2012 no quedó ni rastro, para qué vamos a engañarnos. Estuvo bien pero fue mejorada al año siguiente y al siguiente, y a decir de los expertos de por aquí, nada ha vuelto salirme tan bien como las míticas de 2014 y 2016, de esta última, por cierto, sólo queda una botella que algún día, espero que pronto, entregaré en persona a su propietario: Charly Barazal, obviamente para que la disfrute como le apetezca...

Hacer patxarán casero es un arte que depende bastante de la calidad del producto. Si llueve mucho porque llueve mucho, si llueve poco porque llueve poco, y así... vamos, que esto no es como la fórmula magistral de Red Bull o Coca-Cola, sino que queda al albur de las circunstancias y los acontecimientos, de forma que el resultado es tan impredecible como las buenas carreras F1.

domingo, 15 de abril de 2012

5 Rainmasters


A comienzos del mes pasado empecé el filtrado definitivo de los 3 litros largos de la primera añada de patxarán casero que elaboraba en mi vida. Las pruebas realizadas en febrero, tras algo más de cinco meses de maceración en completa oscuridad y a temperatura baja estable, me habían insinuado que lejos de salirme en alguna curva, podía terminar la carrera en buena posición.

Ahora puedo confesar que no las tenía todas conmigo. Disponía de una hermosa cantidad de buenos arañones (endrinos o patxaranes, como prefiráis) y de suficiente anís —aunque de garrafa, comprado en Eroski, para más señas—, además, me había visto como treinta veces el video de Youtube donde se explicaba con pelos y señales cómo confeccionarlo, pero al Nürburgring quería darle una textura especial incorporando algunos elementos aromáticos que no iban a salir de la canela, ni del café, ni del azúcar.

martes, 6 de septiembre de 2011

Patxarán Nürburgring


¡A la vejez, viruelas!, como diría mi abuela. El caso es que no sé exactamente qué me pasa, pero desde que estoy en Gorliz siento la imperiosa necesidad de renovar mi fondo de armario vital para quitarme las polillas de encima.

Cuando deambulo por este tipo de estados de ánimo, el mejor remedio que conozco consiste en tirarme a la piscina del trabajo sin haber tomado ducha. Pura negligencia, lo admito, más después de las primeras vacaciones que puedo llamar así en años y años, pero llevo una semana larga que no bajo de las 10 horas de entretenimiento (va en serio) y siento que tengo correa como para mantener el ritmo has finales de mes, como poco.