Desgraciadamente, damos tan poco valor a los testimonios de esa gente que abarca el concepto «víctima de acoso», que la realidad de este problema apenas llega a rozarnos la cara. Cuando Nürbu era más íntimo que ahora y no había tanto subnormal suelto, dispuesto siempre a evidenciar que soy un ser humano normal, con sus luces y sombras; me atrevía incluso a confesar en público que sufrí mobbing a comienzos de la primera década de este siglo...
Ahora escribo y dibujo con normalidad —este puto blog ha tenido mucho que ver en ello—, pero entre 2001 y 2011 no fue así porque años antes hice lo correcto, lo que me pedían, pero me pagaron de la peor manera posible: intentado destruirme, que por el canto de un duro no lo consiguieron, gracias a Dios.







