He escrito suficiente en Nürbu sobre Carlos Alberto Reutemann como para que no sorprenda que diga, nuevamente, que el santafesino es uno de mis pilotos más queridos, sentimiento que, gracias a Dios, no me es exclusivo, como viene a demostrar el libro que os traigo hoy: Reutemann, Rey sin corona en la Fórmula 1 (Alarco Ediciones; Buenos Aires, 2009), obra que supone un mano a mano reflexivo sobre el astro argentino, resuelto entre los periodistas Bruno Antonio Passarelli y Alejandro di Giacomo, con prólogo del gran Pino Allievi.
El volumen rebosa datos y resulta muy entretenido de leer, vaya por delante. Ahora bien, como se advierte en la presentación, lejos de suponer una hagiografía al uso del ídolo austral, la pretensión de los autores es (era) ofrecer una perspectiva lo más amplia posible de la figura del Gaucho, un hombre que por temperamento, confianza en sí mismo y calidad al volante, marcó la Fórmula 1 desde que aterrizó en ella en el Gran Premio de Argentina de 1972 sobre un Brabham BT34, concluyendo la prueba en séptima posición.
