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domingo, 19 de junio de 2016

Cuando fuimos los mejores #25TLM16 [11]


El título de esta entrada se corresponde con el de una canción de Loquillo. No siento prisa ni presión. En la cabeza de la carrera el Porsche 919 Hybrid de Dumas, Jani y Lieb, está en boxes y mis preguntas de ayer al mediodía ya tienen respuesta: Webber no va a ganar, Merhi es fabuloso pero tampoco va a ganar, el Corvette de Antonio viaja demasiado lejos como para vencer en 2016, y mis dedos han encontrado a lo largo de estas horas la calma que necesitaban.

Los troll y el spam descansan en domingo. Los cimientos de Nürbu resisten todavía, y temprano, sorbiendo aquél café del que os hablaba en la entrada #25TLM16 [09], me ha dado por reflexionar en que la auténtica libertad ni se piensa ni se versiona, se ejerce. Con la misma, Eileentxu y yo nos hemos bajado a la playa de Gorliz como si paseásemos por Le Mans, mientras el único Porsche que cuenta y los dos Toyota, dirimían sus cuitas sobre el asfalto de La Sarthe.

Sueños de neón #25TLM16 [10]


Hay pocas cosas más gratificantes para el ser humano que coger el sueño cuando el cuerpo lo pide, pero en Le Mans todo es estado de vigilia, incluso cuando los componentes de los equipos hacen que descansan.

Prestos a saltar como resortes a la mínima orden, los integrantes de este ejército de hormigas que se arremolina alrededor de cada coche que compite, saben de sobra lo que es dormir con un ojo abierto y el otro cerrado. Pase lo que pase, su mayor riesgo consiste en que un compañero con ganas de jarana les haga una barrabasada, les ponga encima un muñeco de trapo e inmortalice el instante, les pinte la cara con rotulador, les cuelgue del cuello un cartel con mensaje incisivo o gracioso... Parece asumible.

El largo ahora #25TLM16 [09]


Mientras los vehículos rompen lo que queda de madrugada con el ruido de sus motores, la vida en Le Mans parece concentrarse a estas horas en los garajes.

Mientras escribo estas líneas Porsche acaba de recuperar la cabeza de la carrera con su vehículo número 2. A una vuelta, los Toyota. Mucho más allá, los Audi. Pero tan sólo se ha disputado la mitad de la prueba y casi queda la otra mitad entera por delante.

sábado, 18 de junio de 2016

El coche #25TLM16 [08]


Tenía ganas de titular una entrada así: El coche, con rotundidad, sin asomo de duda ni sonrojo.

Y es que a ver, el vehículo de cuatro ruedas (de seis en el caso del P34 de Tyrrell en Fórmula 1), es el protagonista absoluto de las carreras. El hombre que lo conduce puede flaquear, puede llevarlo a jardines de difícil salida, pero hasta que el cacharro no dice basta, todo sigue siendo posible.

Doblar la rodilla #25TLM16 [07]


Es pronto para certificar nada. Si algo tienen las 24 Horas de Le Mans es que son impredecibles, aunque a estas horas, parece que pintan bastos para las aspiraciones de la armada Audi.

Vivimos en una elipse social que alaba tanto el éxito, que parece que doblar la rodilla ante un contrincante fuese poco menos que pecado, y mortal. Además, Porsche puede vencer en esta edición de la prueba más dura en resistencia aunque las tiene tiesas con Toyota en estos momentos, pero el fabricante de Stuttgart pertenece al mismo grupo empresarial que Audi, VAG (Volkswagen Aktiengesellschaft), y una cosa lleva a la otra, y lo que está sucediendo en 2016 podría resultar muy similar a lo que llevó a Bentley a vencer en la carrera gala en 2003...

Y de nuevo la noche #25TLM16 [06]


Todos los años siento la necesidad de hablar de la noche cuando se trata de Le Mans. Existe entre ella y yo una especie de ritual que aprieta para manifestarse durante la carrera.

Todavía no ha caído del todo sobre el circuito de La Sarthe, pero no importa, llegará rebañando la poca luz que quede y sembrará la oscuridad en menos de lo que invertimos en parpadear. Es así, siempre es así, y en el trazado donde se desarrolla la prueba francesa, como en pocos lugares del mundo.

52 minutos #25TLM16 [05]


Resulta un poco descorazonador que se cometa sacrilegio con uno de los momentos más bonitos de las 24 Horas de Le Mans. Llovía a las 3 de la tarde, había poca visibilidad por el spray levantado al paso de los coches, pero diantre, 52 minutos de Safety Car son demasiados, se mire como se mire.

Tampoco es que me extrañe. Estando integrada la mítica prueba francesa en el calendario oficial del WEC (World Endurance Championship) y con la FIA por medio, la seguridad manda y de la misma tacada, importa poco que los vehículos dispongan en su mayoría de carrocerías envolventes, de los correspondientes limpiaparabrisas, de luces delanteras y de posición, y de unos neumáticos para mojado que son infinitamente mejores que los Pirelli wet para Fórmula 1.

¿Por qué? #25TLM16 [04]


Cuando quiero entender algo, pregunto. De la misma manera, procuro responder siempre a quien me solicita una contestación, aunque tanto jugar con preguntas y respuestas ha originado en mí que en las relaciones personales no suela preguntar jamás por qué. Me interrogo y me guardo esas respuestas. Acepto los regalos, las negativas y las traiciones como si vinieran de la misma mano generosa. Eso sí, tengo muy buena memoria.

Y es que hay cosas que no tienen explicación por muchas vueltas que las demos, y en Le Mans nos enfrentamos a una de las situaciones más preguntonas que existen, y a la vez, con menor cantidad de soluciones por centímetro cuadrado.

¡Cuánto cabrón! #25TLM16 [03]


Por lo que he escuchado, la meteorología en Le Mans es a estas horas muy similar a la que hace en Gorliz, así que imagino al bueno de Steve paseando con el pecho descubierto a dos chavalas en motocicleta, y como no entiendo sin él estas aventuras que me monto a cuenta de las 24 Horas, no he tenido mejor ocurrencia que sacarlo así, en estado puro. Espero que no os importe.

Aquí, frente al Cantábrico, luce el sol y no llueve desde este mediodía. En todo caso, el asunto de esta entrada no va sobre el clima, sino sobre cuántos cabrones hay sueltos por los mundos de Dios.

Mulsanne es nombre de curva #25TLM16 [02]


En el libro 24 para Le Mans, mi amigo Luis Ortego alude varias veces a las historias que encierran los nombres del circuito de La Sarthe, y mientras reparaba en ellas, me venía insistentemente a la cabeza esa manía que tiene la FIA de denominar por números las curvas de los trazados que integran el Mundial de Fórmula 1.

Comprendo, y creo que lo he mencionado muchas veces, que los circuitos nuevos tiendan a esta aberración sencillamente porque carecen de tradición. Entiendo menos, que el asunto se haya trasladado como si tal cosa incluso a lugares sagrados como Mónaco, Spa-Francorchamps o Monza. Y desde luego aplaudo y aplaudiré siempre, la resistencia numantina que desde las filas de la afición reniega de llamar 1 a Santa Devota o 2, 3 y 4 a la sección entre Eau Rouge y Raidillon, por ejemplo...

Los domadores de fieras #25TLM16 [01]


Este mes de junio puede suponer un completo sindiós para este blog. No he echado la cuenta sobre cómo va el asunto, pero recuerdo que en 2014 llegué a escribir 56 entradas en en el mismo periodo de tiempo, y al paso que vamos, creo que este año superamos con creces esa cifra.

Hablábamos antes de belleza y sigo en la cola del pelotón, pero permanezco tranquilo. Nico Rosberg ha conseguido la pole en la calificación para el Gran Premio de Europa y el circuito de La Sarthe, es, en estos momentos, una serpiente de colores apagados con un Porsche en cabeza tras 52 minutos de Safety Car.

Wellcome back #25TLM16 [00]


Me gusta la belleza pura aunque resida en un miserable trazo. Pertenezco a esa generación condenada a la extinción que se entretuvo primero y creció después, entre cosas pequeñas que destilaban multitud de matices que valían por universos enteros. Bellas Artes luego y más tarde Ramón Trecet y su grito de guerra: «Buscad la belleza. Es lo único que merece la pena en este asqueroso mundo.»

Es obvio, o me lo resulta, que no podía salir nada bueno de tan extraño campo de entrenamiento. Uno para todos y todos para uno, compartir en vez de avasallar. Penumbra más que luces y sombras, encontrar en lo chiquito la cerilla, que, prendida, iluminará nuestro mundo siquiera durante la brevedad de un instante fugaz que quizás no se repita...

No hay dos sin tres #25TLM16 [Prólogo]


A pesar de lo que os decía ayer mismo por la noche, hace un día tristón en Gorliz y me lo he pensado mejor...

Sí, ya sé que no tiene nada que ver que llueva en una zona concreta de nuestra geografía con que me dé por cambiar de opinión como una veleta cambia de dirección según sopla el viento, pero lo he hecho tantas veces sin pedir disculpas, que casi se podría decir que estos cambios abruptos de parecer forman parte de mi repertorio bloguero más añejo.