Sólo una persona de nuestro mundillo se ha atrevido a preguntarme directamente de dónde salían mis conocimientos sobre aerodinámica. El encuentro fue breve, la verdad. La pregunta me sorprendió tanto, que apenas invertí un instante en decir que de jovenzuelo quise ser Ingeniero Aeronaútico y Arquitecto para decantarme finalmente por cursar Bellas Artes.
Tanto hablar de las naves que compiten en la Copa del América, de aeronaves, ekranoplanos y de diseños difíciles de soñar; y también de defenderme como gato panza arriba frente a argumentos como la flexibilidad, la sustentanción o la downforce... todo tenía que tener algún origen más allá de las pistas que daba el sencillo hombre de letras con el que me he dibujado en este blog.
