Cuando todo esto pase quedarán nombres que ahora ni compiten ni se postulan para formar parte del futuro, y Jorge será uno de ellos, no me cabe la menor duda.
Cuando se silencien el griterío y el ruido y la lucha a degüello por el clic, al periodismo bueno le seguirá haciendo falta esa pequeña dosis de sensibilidad que hace que el lector empatice con la realidad a través del relato en la noticia, la crónica o la opinión. Intuyo dónde andaré entonces. Obviamente desconozco qué hará Jorge, infinitamente más joven que yo, aunque doy por seguro que seguiré descubriendo su nombre donde lo firman quienes gozan del carisma de la autenticidad.
