Mucho antes de que el paddock se convirtiera en un casino fortificado en el que incluso se hace necesario disponer de llave maestra
para entrar al baño y desvelar sus secretos, ocurrían en su interior
historias sencillas y entrañables, aunque también había de las otras a
pesar de que me interesen menos, para qué engañarnos.
Aprovechando que la semana pasada, concretamente el día 29 de
noviembre, se cumplían 25 años desde que los dos individuos de la
fotografía que decora esta entrada fallecieran en el mismo accidente, me
apetecía atemperar las aguas de este final de temporada 2012 recordando
que hubo tiempos pasados, en los cuales el fluido que circulaba por las
venas de la F1 parecía incluso sano, entre otro montón de factores,
intuyo, porque precisamente la distancia que separaba a los actores de la obra
y a los espectadores de la misma resultaba minúscula, tanto, que las
alegrías y los dramas se vivían con una intensidad que hoy nos puede
resultar totalmente desproporcionada.
