Me consta que no soy el único al que le sucede, pero albergo la sensación de que desde algunos sectores se está fomentando un enfrentamiento totalmente artificial entre Montmeló e IFEMA, que sólo beneficia a los numerosos pescadores que ya han tendido sus cañas y redes.
Revolver las aguas nunca me ha parecido el método, pero la prensa ha comenzado a implicar nombres y, de la misma manera que hasta anteayer todo esto me pillaba bastante a desmano, esta tarde sí me apetece puntualizar que, si por mí fuera, pondría todas mis energías en que Barcelona y Madrid alberguen sendas carreras del Mundial, y por muchísimos años, además.


