Afortunadamente, la autoproclamada excelencia de la que alardea nuestro deporte da justito para que se la crean algunos pardillines, como ese vínculo mágico que existe entre Best Sellers y calidad que resaltan algunas editoriales y llevó a comparar en su día, a Terelu Campos y Belén Esteban con don Mario Vargas Llosa, quien incluso en su abundante literatura de declive sigue dando lecciones de magnífico escribir.
Aunque lo parezca hoy no pretendo forzar que el Pisuerga pase por Valladolid, ni aprovecharme de ello, más bien quiero recalcar que incluso en Fórmula 1 los crímenes acostumbran a ser imperfectos pues el delito deja huellas y la culpa, casi con total seguridad, será del mayordomo, pero por pereza de la policía, mayormente.
