El esfuerzo que está realizando Liberty Media para salvar el campeonato es a todas luces encomiable, aunque se ve empañado —constantemente empañado, cabría decir—, por las quejitas flanderianas de los equipos que por un lado solicitan que la norteamericana salga en su ayuda, mientras que por la boca chica dicen aquello de ¡qué pereza!, eso sí, con la cobertura de un Bernie desatado y una prensa anglosajona que ya ni se molesta en ocultar quién sujeta su correa.
Comprendo que lo cómodo en estos momentos es cerrar las fábricas, sentarse en casa a ver la televisión y que socialice las pérdidas el que está arriba mientras se retrasa sine die la aplicación de la normativa prevista para 2021. Pero en mi ingenuidad imaginaba que habiendo tanto racer suelto por el paddcok, la lógica aplicable sería la misma que se está percibiendo en la IndyCar, por ejemplo, donde se está intentando sacar adelante el campeonato 2020 arrimando el hombro y evitando en lo posible poner pegas a una previsible acumulación de pruebas.

