martes, 31 de enero de 2023
1935, Lasarte
domingo, 22 de enero de 2023
1934, Lasarte
El automovilismo deportivo estaba dejando de ser un aliciente enfocado exclusivamente al turismo regional, comarcal o municipal. El cambio resultaba apenas perceptible en 1934, pero el Gobierno de Madrid, a la manera francesa, italiana y alemana, ya entendía que la competición era un fenómeno ligado a la posible modernización de los territorios y que, el automóvil, como fenómeno, podía ayudar tanto a fomentar los tejidos industrial y de servicios como a mejorar las infraestructuras viarias y su obra civil.
Cataluña estaba mejor preparada ante este cambio que el País Vasco, desde luego infinitamente más que el Ayuntamiento de San Sebastián, que, desatendiendo avisos y prioridades, continuaba enrocado en la cultura de los grandes festejos populares con vistas a seguir ordeñando los beneficios económicos de la temporada estival a base de toros, música y espectáculos menores.
martes, 17 de enero de 2023
1933, Lasarte
miércoles, 21 de septiembre de 2022
1929, Lasarte
La ausencia de criterios consistentes al respecto de qué modelo de carreras podían utilizar el término Grand Prix del país correspondiente, llevó en 1929 al Real Automóvil Club de Guipúzcoa a proponer la denominación VII Gran Premio de España para sus XII Horas de Turismos, mientras que la prueba de fórmula libre celebrada días antes adoptó el nombre VII Gran Premio de San Sebastián.
Obviamente se replicó el lío originado en la edición anterior [1928, Lasarte], lo que trajo consigo una extensísima tradición de equivocaciones que, incluso hoy en día, sigue dando por bueno que aquel Gran Premio de San Sebastián fue el Gran Premio de España y Louis Chiron su ganador [MotorSport Magazine; 1929 Spanish Grand Prix], pero mejor vamos por partes.
lunes, 19 de septiembre de 2022
1928, Lasarte
En descargo de los organizadores del VI Circuito de San Sebastian, conviene recordar que, hace 94 años, nadie se paraba a pensar en la trascendencia de sus decisiones más allá de un puñado de años, ni mucho menos en los debates que abrirían éstas, décadas después, entre los celosos de las estadísticas y las denominaciones oficiales.
En 1928 no corrían buenos tiempos para el Viejo Continente. Mientras mantener los imperios coloniales consumían recursos difíciles de justificar, el comunismo suponía una constante amenaza en toda Europa, el fascismo había arraigado en Italia y el nazismo se armaba ideológicamente para llamar a la puerta del Reichstag y comenzar a liarla parda a partir de 1933. España no quedaba ajena a esta vorágine, cuyos síntomas más evidentes fueron la inestabilidad social, económica y política, y la Monarquía ya no suponía ninguna seña de identidad que aglutinara intereses, sino, más bien, una gruesa y molesta china en el zapato del Directorio de Miguel Primo de Rivera.
miércoles, 14 de septiembre de 2022
1927, Lasarte
A finales de julio de 1927, mantenerse cerca de la Familia Real española no suponía lo mismo que doce meses antes. La situación social y política del país era delicada entonces y la monarquía atravesaba momentos muy bajos de popularidad, ahora también entre la burguesía y clases adineradas. La Bella Easo seguía siendo el lugar idóneo para el veraneo, pero los mismos que disfrutaron de rodearse en ella de los aromas destilados por Alfonso XIII y su Corte, habían comenzado la espantada.
Por otro lado, el Directorio de Miguel Primo de Rivera no estaba por la labor de desaprovechar los numerosos beneficios que proporcionaba, puertas afuera, un evento de las caraterísticas del Gran Premio de España de automovilismo, y Madrid animó a los medios generalistas a promocionar la cita a pesar de que el Palco de Autoridades en Lasarte no iba a mostrar el esplendor de años anteriores. Obviamente, el trabajo del Real Automóvil Club de Guipúzcoa tuvo el mismo enfoque.
sábado, 10 de septiembre de 2022
European Grand Prix 1926
Ha quedado muy buena mañana para recordar la impotancia que tiene mantener viva nuestra dilatada historia en el automovilismo deportivo mundial, pues en caso contrario corremos el riesgo de pasar por unos mindundis que llegaron a la Fórmula 1 con Fernando Alonso, sin más bagaje que las ínfulas alimentadas por aquellos dos títulos conseguidos por nuestro compatriota en 2005 y 2006. ¿Qué sabremos nosotros, verdad?
Lo cierto es que ni con calzador encaja meter el Gran Premio de Europa de 1926 en esta saga dedicada a los Grandes Premios de España, porque, como mencionábamos la vez pasada, a pesar de celebrarse en el mismo trazado de Lasarte-Oria y con apenas ocho días de diferencia, la de España y la de Europa fueron dos pruebas totalmente dispares disputadas bajo reglamentos diferentes, con premios y enfoques deportivos distintos [1926, Lasarte].
jueves, 1 de septiembre de 2022
1926, Lasarte
Era 25 de julio de 1926, Santiago Apóstol. Fangio había cumplido 15 años el 24 de junio anterior y soñaba ya con convertirse en un astro del fútbol al que conocerían mundialmente como Chueco, aunque los autitos habían llamado a su puerta para, apenas tres décadas después, llevarlo a ser un referente universal y el mejor piloto de automovilismo de todos los tiempos. En México, según abundantes estudiosos aún no había concluido la Revolución iniciada en 1910, y a 9.500 kilómetros de distancia del territorio mesoamericano, en Mónaco, Antony Noghès ya acariciaba la idea de celebrar un Grand Prix en las calles de El Principado tras el éxito cosechado con su Rally de Montecarlo.
España despertaba de los estertores de la Sanjuanada, primer intento serio de golpe de estado contra Primo de Rivera, y vivía con miedo y expectación las posibles consecuencias para el país y el viejo continente de la huelga general de Gran Bretaña de primeros de mayo. Social y políticamente estaba quebrada y la monarquía cada vez tenía mayor contestación por su apoyo al Directorio, pero la Bella Easo continuaba siendo el lugar de vacaciones estivales de la Familia Real y, por tanto, el centro neurálgico del verano así como un atractivo aliciente para el turismo nacional e internacional que visitaba las costas orientales del Cantábrico.
miércoles, 2 de junio de 2021
Bugatti «Ruote gemellate»
Un Bugatti dorado [Francis Fytton]
El Bugatti de encabezamiento no es el protagonista de The Golden Bug, obra de Francis Fytton que fue publicada en España por Editorial Mensajero allá como en 1975, traducido por José Luis Arriaga y titulado aquí Un Bugatti dorado. Todavía se puede adquirir, y a muy buen precio, por lo que veo, pero el que traigo hoy a Nürbu fue un obsequio de la Caja de Ahorros Municipal de Bilbao, como consta en el sello dorado sobrepuesto a la imagen de portada.
La Municipal (así la llamábamos entonces) se fusionó en 1990 con la Caja de Ahorros Vizcaína dando lugar a la BBK (Bilbao Bizkaia Kutxa), así que haceros cuenta de los años que acumula el bendito volúmen que tengo delante. En todo caso, nada de lo que estoy contando es relevante porque, en realidad, tomarlo en las manos me ha ayudado a recordar cómo de sencillo se construía el mundo cuando yo era crío o adolescente, y la mucha ventaja que nos sacaban en Francia o Gran Bretaña en eso de crear aficionados a los coches y su manifestación más épica: las carreras.
miércoles, 9 de diciembre de 2020
La Penya Rhin
Antes de meterme en harina esbozando, grosso modo, la que sin duda es la gran iniciativa automovilística española en cuanto a carreras de coches se refiere, quiero matizar a quienes me han dado capones o tirones de oreja, o directamente han desmerecido lo que hago, que esta aventura que comencé hace unas semanas hablando del Gran Premio del RACE [1913, en Guadarrama], no va de establecer categorías ni de aclarar quién la tiene más corta o más larga, sino de ampliar horizontes para que podamos comprobar juntos cómo disponemos de una historia a cuatro ruedas que da para muchísimo más que para aceptar a la ligera que, en España, todo empezó con Fernando Alonso y, por supuesto, Antonio Lobato.
Sin duda hay gente más escrupulosa con los datos que yo y, seguramente, más certera en sus exposiciones, pero como no está en mi ánimo competir con ella y, además, de vez en cuando os hago recomendaciones que van en sintonía con lo que estoy diciendo [Història de l'Automobilisme a Catalunya (J. Del Arco)], creo que podemos dejar este estúpido debate aquí para centrarnos en la Penya Rhin, nuestra protagonista de hoy, que aunque no organiza un Gran Premio de España hasta 1951, tiene una importancia crucial en el asentamiento de la cultura del motorsport en nuestro país a comienzos del siglo pasado.















