martes, 10 de julio de 2018

¡A tomar por el saco!


Cuando hayáis terminado de leer estas líneas el Agente J os hará un bonito regalo...

Hoy se acaba de concretar una de esas anécdotas que a pesar de que originará ríos de tinta con poco fundamento, que diría Karlos Arguiñano, tiene un calado descomunal porque, de facto, Liberty Media acaba de quedar en manos de los equipos de Fórmula 1.

Reunión va, reunión viene, la cosa ha ido resultando tan asombrosamente turbia con el transcurso de los meses de negociaciones, que ni Porsche ni Audi ni Volkswagen ni Aston Martin, ni Cosworth —que no falte—, van a apostar por nuestro deporte en 2021. No van a llegar los refuerzos, vamos, y puesto que no van a llegar, para qué cambiar, como ha afirmado el huevazos de Toto Wolff; lo que nos pone, que es a lo que vamos, en que como cualquiera de los actuales fabricantes amenace con irse a partir de ahora, va a sonar hasta el último remache del buque y su quejido se va a escuchar en Mc Murdo Base.

Ya decía John Negroponte que la mejor manera de dinamitar una negociación consistía en participar en ella, y bueno, aquí caben bien juntitos todos los que creían en los cantos de sirena de la objetiva prensa británica.

Y cabe la gruesa contestación al por qué Fernando está buscando nuevos territorios y por qué a mí me da cada vez más pereza escribir sobre este maravilloso deporte: los fabricantes van a seguir controlando el cotarro, los ingenieros pulirán las cosillas para que no se note demasiado, y admitámoslo, hasta Kevin Magnussen o Romain Grosjean pueden aspirar a ser Campeones del Mundo, eso sí, siempre y cuando cuenten con una montura de primera y un coro de gilipuertas que babeen sus logros, lo más objetivamente posible, se entiende.

Los Stroll y los que son como ellos han ganado esta partida y no sé cómo ni por dónde saldrá Ross Brawn, la verdad, pero que no os engatusen, no dejéis que os engañen. Esto no es como antaño. Yo viví esos tiempos que recrean con nocturnidad y alevosía los comepollas del esto siempre ha sido así, pero no eran así porque entonces había cabida para el ingenio, para los entrenamientos hasta que la luz del sol desaparecía. Para ideas auténticamente innovadoras y para que las nuevas promesas no se tuvieran que parecer a Ayrton Senna casi por narices.

Aquella gente conocía a Rindt, a Siffert, a Peterson, a Nilsson, a Pace, y hoy serían capaces de definir nuestra parrilla actual aludiendo a nombres de epopeya, con historia propia, cincelados en único ejemplar y molde roto ante notario —Depailler, tío, finísimo en curva cuando no había efecto suelo y, sin embargo, un poco manta en recta—, no en la síntesis barata que nos tienen acostumbrados los mercachifles que siguen definiendo el futuro de la Fórmula 1 y, por ende, el nuestro, sin ser conscientes de las consecuencias, o totalmente ajenos a ellas [Las buenas intenciones].

Nos vamos a la mierda pero tan contentos. Honestamente os lo digo: no creo que Fernando ni yo hagamos mucha falta aquí. Mirad ahora al Agente J. Él tiene la respuesta. Seguid creyendo en gente objetiva de la muerte que sólo vive y bebe de la misma fuente, dormiréis mejor.

Os leo.

8 comentarios:

José Miguel dijo...

Creo que ya vamos siendo muchos los que vamos tomando la "pastilla roja".

No sé quien cogieron va a seguir tomándose la "pastilla azul" y seguir tragando con esta pantomima.

Un saludo,
José Migue.

Jorge dijo...

Chapó a tu entrada, no hace falta añadir una sola coma. RIP F1 para mi, y creo que es el adiós definitivo de Fernando también.

Cesareo Garcia dijo...

Me parece a mí que esto es un "el último que apague la luz" en toda regla para los aficionados que quedamos aún en este deporte de mercachifles. Lo siento por uno de los más grandes y seguro el menos bendecido por la fortuna de estos últimos años: Fernando Alonso.

Cao Wen dijo...

La F1 no es que vaya a morir; ya murió en 2007. Ella y nosotros hemos seguido por inercia, pero sin un motor que la empuje (y ese motor es Alonso, igual que lo fueron otros antes que él) ha ido perdiendo velocidad y ahora la adelantan hasta los pelotillas SEAT de los años 60. Allá dónde él va, la expectación mundial es máxima. ¿Resistencia, Indy...? Lo que sea, allí estaremos. ¿La F1 no le quiere? Ergo F1=caca.

pocascanas dijo...

Réquiem para un deporte devenido en entretenimiento (oligopólico).
:(

Jota dijo...

:)

Unknown dijo...

El cadáver hace ya mucho que huele a podrido....

sergio dijo...

😥😥😥