lunes, 11 de junio de 2018

El bajón interminable


No he leído ni una sola teoría conspiranoica sobre la extraña situación que vive Lewis Hamilton. Ni buena ni mala. Nada, no hay ni una miserable teoría alternativa que llevarse a la boca.

Por desgracia esto dice mucho sobre lo malito que está el patio. Hace años, ante este mismo tipo de coyunturas, a lo sumo, en un par de horas o tres ya teníamos varias explicaciones a cada cual más creativa y convincente, y aunque cueste creerlo, así definíamos la realidad: a golpe de darle vueltas a las cosas que venían enlatadas y precintadas desde la siempre rigurosa prensa extranjera. Lo más flipante del caso era que la mayoría de veces acertábamos, por no decir todas.

Sea como fuere, que es a lo que vamos esta tarde, hoy en día tragamos lo que nos echan de comer sin hacer preguntas, y luego volcamos nuestras inquietudes es esa red volátil como pocas que se llama Twitter, y ahí quedan hasta que se las lleva la corriente del TL. Y sí, que es a lo que iba: echo en falta una razón más lógica para lo que ocurre a Lewis, que eso tan sobado que alude a que está de bajón.

El de Tewin era un velocirraptor hasta hace nada. No dejaba ni las migas en el plato a sus rivales. Su voracidad era tal que resultaba comprensible que Whiting y sus secuaces, incluso los mamporreros de la prensa extranjera y patria, justificaran la necesidad de que el reglamento que se le aplicaba en pista fuese un poco más holgado que el que llevaba a la horca al resto. Hamilton era espectáculo, el espectáculo, el rey, the King!, pero ahora simplemente está malito (sic).

Cuando Nico Rosberg le ganó el Campeonato 2016 y decidió retirarse, el de Tewin tuvo palabras muy duras con el hijo de Keke. Tachó al alemán de poco menos que cobarde y le recriminó que no defendiera su corona sobre el asfalto porque él quería recuperarla con todas las de la ley. Y honestamente creo que estas mismas palabras, quejas y acusaciones, podrían estar ahora mismo en boca de Sebastian Vettel, porque vaya mierda de campeonato y de defensa de título que se está cascando el británico.

Ahí dentro —de Brackley, se entiende—, está pasando algo que no nos llega a los aficionados y sobre lo que necesitamos luces y taquígrafos. Un contrato no renovado, una desidia de tomo y lomo, y un postureo melancólico que de tan constante y cansino que es produce auténtica grima.

Hamilton ha ganado dos carreras. Tampoco han sido la bomba, para qué engañarnos, aunque son dos victoras de siete oportunidades, lo que no es moco de pavo, pero el que falla es el personaje.

Ha perdido densidad y textura. De la intensidad mejor ni hablamos... Lewis sigue tonteando en público con esa imagen de fragilidad que no se la cree nadie. En Azerbaiyán estuvo pasable que se mostrara renuente a tirar cohetes porque la prueba era de Bottas y mira, un desafortunado pinchazo hizo trizas los sueños del finlandés. Pero en España Hamilton no parecía ni de lejos el Hamilton que conocemos. Ni se notaba que lideraba la tabla de pilotos ni que había ganado otra vez tras tres citas quedándose a dos velas. ¡Coño!, que daban ganas de decir aquello de ¡éste no es mi Lewis, que me lo han cambiado!

Pero este es el Lewis que nos ha tocado en 2018, un tipo que como continúe así hará doblemente bueno a Nico Rosberg. Y es que el alemán supo decir basta en vez de dejar tras de sí una imagen que no hay por dónde cogerla, y me estoy refiriendo ahora a la que está dejando el protagonista de esta entrada.

Estoy seguro de que hay tomate en Mercedes AMG y tengo un par de ideas que resultarían notables a la hora de explicar qué está sucediendo, pero yo también estoy de bajón, así que espero que me lo sepáis perdonar.

Os leo.

3 comentarios:

Josemi dijo...

Pues si, algo pasa sin duda. Se nota también en la corte de palmeros extranjeros y nacionales, están en un estado entre el estupor y el terror por que se dan cuenta que Jamilton esta luchando por el titulo un poco al tran-tran, en vez de recuperar el liderato y correr en solitario a la victoria se ha vuelto a poner segundo.

Tiene la suerte de que para que lo vamos a negar, la mecánica cuenta mucho al final pueden ganar el campeonato el primer piloto de Mercedes y este año el de Ferrari, y él es uno de esos 2, si no a lo mejor estaba en medio de la tabla. Como las cosas son como son, siendo uno de los 2 que puede ganar, a lo mejor se recupera y hace unas buenas actuaciones y gana todavía, pero algo la princesa esta triste, que tendra la princesa.

Anónimo dijo...

La que está de bajón profundo y hace tiempo es la Fórmula 1, sin chicha ni limoná año tras año. Jolyon Palmer diciendo certeramente que si Alonso se va de McLaren acabarán como Williams. En fin todo un puro desastre, un negocio a la deriva que no ofrece espectáculo alguno más que el saber de antemano quien o quienes van a ganar una carrera y el campeonato final. Dos de las grandes escuderías históricas que no levantan cabeza; si quitamos Ferrari, Mercedes y Red Bull lo demás no es nada. Cuánto daño hizo el 2007, pienso que a fin de cuentas y viéndolo con la perspectiva del tiempo al que menos daño hizo y ha hecho es al propio Alonso.


King Crimson

Cao Wen dijo...

"Cuánto daño hizo el 2007, pienso que a fin de cuentas y viéndolo con la perspectiva del tiempo al que menos daño hizo y ha hecho es al propio Alonso". Hay frases que valen por siete tomos de la enciclopedia. Lapidaria.