viernes, 15 de junio de 2018

Todo no se puede, Sebastian


Comprendo que a Sebastian le toque los pelendengues que la gente hable de aburrimiento cuando él gana, pero es lo que hay. 

Sales como poleman desde la primera casilla de la parrilla y llegas primero a la meta porque quien no se ha desinflado se ha hecho el seppuku, y lo normal es que la peña no entienda el enorme esfuerzo que has empeñado desde el interior del habitáculo del SF71H número 5.

El vulgo es ingrato y cruel en sus sentencias. No entiende de hazañas que no saben a hazañas. Como pasa con esas patatas fritas de sobre que saben a huevo frito —hay que ser muy hijo de su madre para parir un engrendro así—, el populacho prefiere lo de toda la vida: sartén, aceite del bueno, patatas, sal, y el huevo aparte, ¡coño!, que estos platos, sin el pan mojado en yema no saben a nada...

Entiendo a Vettel pero desgraciadamente no puedo hacer nada por él. El de Heppenheim se quejaba de lo truño que había salido el Gran Premio de Mónaco [Vettel se suma a las quejas sobre Mónaco: «Una carrera aburrida»], pero se ve ahora que fue porque había ganado Daniel. Y se ve, también, que si el alemán hubiese vencido en El Principado, un suponer, la carrera habría sido espeluznante de la muerte porque Sebastian es quien pone o quita miga a la cosa.

Esto de mirarse el ombligo a todas horas, tan de él, es una cosa que me lleva al mal andar desde hace años. Muchos, para ser exactos.

Vettel se cree el epicentro de la actividad y esta parte de su personalidad es la que peor asumo. Canadá ha sido un truño indigesto, pero ¡ya, coño ya! ¡Que has salido líder del campeonato, tío!

¿Que los demás somos poco menos que idiotas por no entenderlo? Pues bien, ¡qué le vamos a hacer! Pero las sensaciones sobre Canadá no van a cambiar. Salir primero y llegar primero en plan sin despeinarse no atrae a la gente, no concita atractivos, y si lo apuramos, no sirve ni para que el Gran Premio de Alemania tenga asegurado su espacio en el calendario ni contando con los cuatro campeonatos del aludido, ¡que es un compatriota, oigan!

A Sebastian le fallan las cuentas y le sobra ese plus pendenciero que en boca de cierto asturiano que conocemos todos, convertiría a éste en un orco como si le hubiese tocado una varita mágica. Él se queja de que la gente se queja (valga la redundancia) de que las carreras son un coñazo, pero a ver, Vettel siempre ha ganado en plan coñazo salvo muy pocas excepciones. ¿Duele ahora? Pues tiritas y agua con sal, no se me ocurre recomendar otra cosa.

Y la próxima vez, si eso, en vez de un Lewis Hamilton que se pida como némesis para disputar el título en plan alegría de la huerta, a un tipo como ése que está peleando, ahora mismo, por hacerse un nombre en Las 24 Horas de Le Mans. Todo no puede ser en la vida. En 2010 y 2012 estuvo bien, pero ahora el oponente se llama Lewis Hamilton y dicen que anda de bajón. ¡Hay que joderse, pero la vida es así, tal cual llega!

Os leo.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Pero esto es solo cosa de Vettel, todos en algún momento se han quejado, Hamilton cuando Vettel arrasaba en Red Bull decia que la F1 era aburrida, cuando ganaba schumacher todos decian lo mism! Es logico cuando no ganas no te diviertes!

Elin Fernandez dijo...

Lo mismo pensé. Este tipejo (porque con acciones como ésta se merece que lo llame así) parece un niño de menos de 10 años que solo juega hasta que el gana y cuando pierde llora y se va. Se ve que podrá tener los millones de Chanflán, familia, etc. pero no deja de ser un niñato digno representante de su fanaticada.

winarthez dijo...

Tiene gracia que lo diga precisamente él, cuando parece que las carreras aburridas son las únicas que es capaz de ganar....

Agustín García Jiménez dijo...

Sólo falta q el campeonato se llame Formula Vettel, así sería felíz.

Tadeo dijo...

Yo no digo nada, porque si lo digo, vienen y me atizan.

Saludos