lunes, 25 de junio de 2018

Los «problemas» de Leclerc


Aprovechando que estamos en pleno lío con el Mundial de Fútbol voy a echar el ratito hablando de la que sin duda es la figura con mayor proyección en la Fórmula 1 actual: Charles Leclerc.

El monegasco se ha adaptado bien a los rigores de nuestro deporte y está obteniendo unos buenos resultados que le han hecho granjearse el favor del público y la prensa especialista, y, lógicamente, al hilo de los acontecimientos ha surgido en el ambiente una cierta prisa por verle cuanto antes en Ferrari, que se ha incrementado tras su excelente participación en el Gran Premio de Francia.

No obstante, que es a lo que quiero ir hoy, desde mi humilde punto de vista Leclerc se enfrenta a un episodio de su carrera profesional que muestra suficientes flecos como para pensar que no todo el monte es orégano ni el horizonte es rosa como nos lo pintan.

El principal escollo lo encontramos en Maranello. Maurizio Arrivabene tiene meridianamente claro cómo es, cómo debe ser y qué espera de La Scuderia. Independientemente de si su óptica es la adecuada o está dando los frutos esperados, la idea que maneja el de Brescia gira alrededor de la presencia de Sebastian Vettel como piloto número uno incontestado, y puesto que éste requiere de un entorno amable, tranquilo y cómodo, para desenvolverse a tope, sustituir a Kimi Raikkonen por Charles Leclerc podría suponer una alteración en la Fuerza de complicada asimilación para el tetracampeón del mundo.

Además, Arrivabene no dispone de tiempo. Al menos no de mucho.

Si consigue salir vivo de ésta, cosa que está todavía por ver, lo más seguro será que lo haga con Iceman renovado en previsión de volver a intentarlo en 2019, jugando con el mismo esquema sobre el campo, claro, y eso nos pone en que el de Montecarlo no tendría cabida en la rossa hasta 2020, lo que nos lleva al otro problema.

Hoy por hoy, Sauber parece que ha dado un salto gigantesco con respecto al año pasado, pero conviene posar los pies en el suelo. 

Hinwil acumula 13 puntos después de ocho carreras (8 más que en 2017 a la misma altura del calendario), pero esta temporada le está resultando más fácil conseguirlos en términos relativos porque Williams y Toro Rosso, por ejemplo, no están rebañando tantos —19 frente a 33 en el caso de Faenza, y 4 frente a 37 en el caso de Grove—. Y la parte espinosa del asunto: tarde o temprano tocará meterse con el C38, el monoplaza del año que viene...

Este proceso de tránsito de una Sauber exhausta que montaba la anterior campaña una unidad de potencia de 2016, a una Alfa Romeo-Sauber con propulsor actualizado y totalmente renovada, tiene en Leclerc su cabo guía. En este sentido, sustituir al de Mónaco en la suiza para 2019 supondría comenzar otra vez de cero, y aquí no les veo por la labor ni a Vasseur ni a Marchionne. Tienen entre manos un diamante en bruto y no imagino que lo desaprovechen.

Os leo.

2 comentarios:

Cao Wen dijo...

Mi baile de pilotos para la temporada que viene se acaba de caer sobre el tablero de la mesa sólo con esta entrada tuya. Tu razonamiento es lógico, sensato y tristemente certero. Pero es lo que hay. ¿Dónde ha quedado el riesgo, la inventiva, la audacia de la "primera" competición del motor? Ahora los fines de semana del Gran Circo son como un día de oficina yendo con las ganas de trabajar de Maradona. Son eventos sin ningún interés; ni las cadenas de pago se molestan en capar las transmisiones piratas por Internet. Para qué, nadie está ahí. La F1 actual me parece más bodrio y soporífera que nunca. Todo es previsible, conservador, cicatero y amarraco; tras una vida viendo todas las carreras que me era posible, me rindo (peor, traiciono; retomo MotoGP, me paso al WEC, y el año que viene seguiré la Fórmula E ahora que se involucran las grandes marcas). No tiene pinta, pero avisadme si lo arreglan.

Bastian dijo...

si yo fuera Ferrari traigo a Bottas a Ferrari (para desestabilizar a Ham) y pongo a RAI en Sauber de profe para Leclerc