miércoles, 19 de febrero de 2020

¡Oh, chorprecha!


Haas ha presentado el VF-20 recién abiertas las puertas de Montmeló, imagino que por hacer bueno aquello de a quien madruga Dios ayuda, ya que siguiendo el guión previsto, el monoplaza para este año estira las ideas del VF-19 de 2019 hasta el punto de que lo llegan a plantar sobre el asfalto hace unos meses y habría sido posible creer en cierta recuperación, pero a estas alturas de la película como que llega tarde.

No quiero ser demasiado malo porque, a fin y a cuentas, mi acercamiento al cacharro norteamericano tiene demasiado que ver con todo lo que llevamos visto. En este sentido, observando cómo se han manejado las cosas en el fondo de la parrilla, me da la impresión de que el Haas se ha quedado corto.

También es verdad que el VF-19 tenía sus destellos cuando la testosterona de Kevin y Romain rozaba bajos históricos, y que su principal handicap fue la comprensión de los neumáticos Pirelli, o eso nos contó el bueno de Guenther. El caso que es que la gama de compuestos es idéntica a la del año pasado y la escuderia de Banbury ha tenido tiempo de sobra para repasar todos los datos obtenidos durante la temporada y sacar sabrosas conclusiones. Si es así, y cruzo los dedos para que lo sea, el VF-20 dispondría de un buen punto de arranque para alejarse de la cola parrillera, aunque me parece insuficiente para optar a pelear con los Racing Point, Alpha Tauri, Renault y Mclaren, cuyas aerodinámicas parecen mucho más elaboradas y lidiaron mucho mejor con las gomas italianas durante 2019.

Sea como fuere, habrá que ver en qué queda la cosa, que decía aquél. Hoy en Barcelona es día de selfies para la afición más consagrada y de instalación y rodaje para los equipos, así que, con vuestro permiso, afinaremos el microscopio sobre el VF-20 cuando tengamos algo más que una simple declaración de intenciones a la que meter mano.

Os leo.

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