«En el interior de cada anciano hay un joven preguntándose qué demonios ha pasado.»
La frase no es mía. Como es de sobra conocido la acuñó Terry Pratchett, aunque se la tomo prestada para nutrir el texto correspondiente al 1º de mayo, un poco por evitarme tener que sacar en procesión a Barrichello, Ratzenberger y Senna; otra miaja por perder el miedo a pisar el terreno sembrado de minas abierto a partir de los retoques de la Normativa '26, aplicables a partir del Gran Premio de Miami; y, fundamentalmente, porque andan los obispos de la cosa diciendo no sé qué de que nos quitemos de encima a influencers y criaturas para dejar espacio a los que verdaderamente saben.
