viernes, 7 de febrero de 2020

Ivar travels the Silk Road


Pues se nos ha quedado una noche estupenda...

Cinco días después de que Pruett y Medland lanzaran la granada aturdidora el domingo pasado, el ruido no sólo no ha menguado sino que ha aumentado por obra y gracia de los terraplanistas que sólo se apasionan cuando alguien decide sacudir a Fernando Alonso aunque sea en base a mentiras, porque lo que es hablar de Vettel o de Hamilton, como que no.

Herr doktor Marko se ha sumado a la fiesta en unos comentarios que a estas horas todavía no se sabe de dónde han salido, pero el pobre, de tanto dar portazos al asturiano me da que se ha tenido que machacar uno o dos dedos, que la fortuna te saluda una vez, dos acaso, pero a partir de la tercera vez que la tientas ya empieza a ser jugar con fuego. Y el caso es que el Nano sigue manteniendo el tirón a pesar de haberse ido a hacer el indio lejos de la Fórmula 1 porque aquí no lo quería nadie (sic).

No hay Dios que entienda lo que está sucediendo aunque en el fondo sea muy comprensible: los gurúes tienen los pies de barro y llueve, llueve mucho, incluso en Twitter.

Os leo.

No hay comentarios: