miércoles, 5 de febrero de 2020

Alpha Tauri, la ex


Imagino que se abandonará la denominación STR y que la decoración de la carrocería estará en consonancia con lo que se espera de la puesta de largo de Alpha Tauri, pero en 2020 estaremos ante la decimoquinta temporada de Toro Rosso en Fórmula 1 y esto es algo que no debemos olvidar, más que nada, por aquello del «aunque la mona se vista de seda, mona se queda».

Dicho esto, Toro Rosso siempre ha sido la chica de los recados de Red Bull, unas veces difuminadamente y otras con abierto descaro, y puesto que desde 2018 —momento en el que la de Faenza empieza a ser motorizada por Honda—, incluso se ha sacado pecho de esta extraña situación, es sencillo colegir que durante esta campaña que abrimos en breve se perpetuará la anomalía de que un equipo ocupe sitio pero no compita estrictamente, porque dedica su tiempo y esfuerzos a hacerle a su hermana mayor todas las pretemporadas que hagan falta.

Pero hay dos matices importantes: ya no está James Key en el apartado aerodinámico y si Milton Keynes pretende contemporizar con Max Verstappen y el bueno de Jos, santo padre de la criatura, va a tener que cuidar muy mucho los cambios de componentes para no ver lastrados sus desvelos a la hora de cazar a los de arriba, con lo que la ex Toro Rosso (ahora Alpha Tauri) es posible que se coma todos los marrones propios de contar con un vehículo muy similar al STR14 —previsiblemente, que no falte—, con el que se tratará de servir a la evolución de las unidades de potencia japonesas.

El nivel de exigencia se va a poner por las nubes, en 2019 hubo dos carreras digamos que raras: Alemania y Brasil, y bueno, Toro Rosso salvó los muebles, pero esto no tiene por qué volver a ser así, que sé que nos entendemos.

En todo caso, seamos optimistas, que Kvyat y Gasly ayuden a volver a firmar un quinto por la cola sería todo un éxito.

Os leo.

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