lunes, 2 de marzo de 2026

El imperio de los lobos


Palou ha comenzado la NTT IndyCar Series de 2026 en St. Petersburgo con la misma solvencia que ejecutó la del año pasado: no dejando ni las migajas a los adversarios.

No soy fan de los dominios aplastantes pero voy a hacer una excepción para brindar por los que aseguraban que en IndyCar no se daban este tipo de situaciones porque había más espacio para la competición que en Fórmula 1; por los que sigue abriendo la boca sin ser capaces de diferenciar la enorme complejidad técnica que rodea a un piloto en nuestra disciplina de cabecera, a Nürbu me refiero, y la comparan con la que reina en la categoría de Roger Penske; porque el nen es compatriota, faltaría más; y, en definitiva, porque Álex resulta sobre el asfalto un querubín de los de antaño, de aquellos, como Kimi, que, una vez desplegadas sus hermosas alas, acarician las curvas y vuelan en las rectas, convirtiendo todo lo que hacen en pista en una suerte de poema magistral en el que no sobra ni se echa a faltar una miserable coma.

No tenía pensado escribir anotaciones sobre la Indycar esta campaña, pero, hoy lunes, el cuerpo únicamente me pide aullar.

St. Pete supone el primer jalón en la búsqueda de la quinta Astor por parte del barcelonés, pero significa (también) rubricar con hechos a quién debe mirar el resto de componentes de la parrilla. Si algo había que hacer en Florida era ganar y marcar territorio a los rivales, y lo cierto es que nuestro mejor piloto al otro lado del charco ha dibujado de una tacada las líneas maestras de lo que puede ser 2026 a poquito que le sonría la suerte.

Una de una. Un 100% era, ¿no?

Os leo.

No hay comentarios: