viernes, 2 de enero de 2026

Mostrando músculo


No recuerdo el momento en que Dios nos dio la espalda, pero en buena hora...

Confieso que lo último que esperaba de una pretemporada como ésta —en la que se dice que nos jugamos un cambio morrocotudo en cuanto a la definición de un nuevo modelo de espectáculo, ¡yu-ju!—, se nos iba a llenar de ecos y ecos de chuminadas técnicas y luchitas en pasillos y despachos, mientras las pistas permanecen desiertas y silenciosas.

Antes, y siento tocar este adverbio, al menos nos entreteníamos con los flecos de una silly season que siempre ocultaba alguna verdad a medias entre abundantes mentirijillas. Con la parrilla cerrada, tanto simulador y un horizonte que promete que no veremos prácticamente nada hasta Melbourne, obviamente, el escenario no da demasiado de sí y hay que conformarse, aguantarse, diría, con ese alpiste rancio que nos brindan diariamente las empresas desde las alcantarillas de la actividad.

Habrá estreno de las decoraciones, lógico, ¿no?, y promesas que tardarán en concretarse —¡y si llegan a hacerlo!—, pero no veremos ni los autos auténticos ni a los pilotos al volante hasta que sea tarde, para ellos y para nosotros.

Contemplo a Lewis bajo la nieve recordando a Roscoe y se me caen los calzoncillos al suelo, seguramente porque crecí entre titanes que no esperaban a que fuese idóneo o adecuado para la sagrada relación entre la escudería y el aficionado, ponerse a rodar cuanto antes, guardando cartas, sí, pero siempre mostrando músculo...

¡Qué tiempos! Os leo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

La verdad es que este año estoy deseando que empiece ya el primer G.P. Esperemos que se produzca una pequeña revolución y veamos al menos cuatro escuderías con posibilidades reales de ganar una carrera.
Si es así y uno de los equipos es Aston Martin ya podemos hacernos a la idea de lo bien que lo vamos a pasar...pero habrá que esperar y tener fe en Honda. Yo personalmente desconfió de los nipones.....
Un saludo.
Álvaro