miércoles, 23 de mayo de 2018

Cuarto y mitad de 917 [#BlueTrain/024]


1971 supone en las 24 Horas de Le Mans el año en que validarán su victoria absoluta sobre un Porsche 917K vestido con los colores de Martini Racing, los pilotos Gijs Van Lennep (Gus Van Lennep) y Helmut Marko, sí nuestro Herr Doktor Marko, el de Red Bull.

Lo cierto es que no estaba previsto que ganaran. La normativa iba a cambiar el año siguiente y la casa de Stuttgart en enfrentaba al final del ciclo de los potentísimos, bellos, icónicos y nerviosos 917, asediada, además por la respuesta que había dado Ferrari a la situación, tanto en las mejoras que habían sufrido los pocos 512S supervivientes como en su propuesta firme para aquella temporada, el 512M, biplaza estrenado el año anterior que resultaba a la postre más rápido, potente y barato que las bestias alemanas, que por cierto, uno de ellos será defendido en aquella edición por nuestro compatriota José María Juncadella, tío de Dani, haciendo tripulación con Nino Vaccarella.

Porsche no imaginaba por nada del mundo vender barata su piel jugando en terreno hostil, y presenta siete unidades que disputarán la mítica prueba francesa. Tres pasan por oficiales, dos de ellas Long Tail (LH, Langheck) distingidas con la decoración Gulf que mitificaría la película Le Mans protagonizada por Steve McQueen, conducidas por las parejas Jo Siffert/Derek Bell, y Pedro Rodríguez/Jackie Olivier, y la restante, versión corta con idéntica librea (917K), pilotada por Richard Attwood y Herbert Müller.

Otro 917K competirá bajo pabellón privado de Zitro Racing, tripulado por Dominique Martin y Gérard Pillon. Y los tres que quedan, que lo harán al amparo de Martini Racing. El 917K de Marko y Van Lennep que terminaría ganado la carrera; un LH cuya decoración característica ha sido replicada mil y una veces, que sería conducido por Vic Elford y Gérard Larrousse, y el protagonista de esta entrada, el coche cerdito, el Pink pig, una excentricidad como la copa de un pino sin las que Le Mans no sería Le Mans.

En esencia, el 917/20 —ésta es su denominación oficial— es un LH acortado al que se le han implementado las derivas verticales traseras de los 917K de la época.

A primera vista resulta feo de cojones. Demasiado ancho para su largura, es presentado a pelo al Conde Rossi de Montelera, dueño de Martini, para que sea él quien defina qué decoración es la más adecuada, pero al hombre, al verlo en el color crudo de la resina a través de la cual se perciben desenfocados los diferentes volúmenes interiores, etcétera, lo único que le sale por la boca es un rotundo «sembla un maiale», o lo que es lo mismo: parece un cerdo con sus cortes.

Anatole Lapine, esteticista carrocero de Porsche no sabe ni por dónde salir de aquel atolladero, pero con el beneplácito del aristócrata italiano da con la que a buen seguro es una de las estéticas más cachondas que han visitado el asfalto del circuito de La Sarthe en toda su historia. ¿Parece un cerdo? ¿Parece el corte de un cerdo en una carnicería? Pues vistámoslo tal que así y quedémonos tan contentos...

Willy Kauhsen y Reinhold Joest lograban la séptima posición en parrilla durante la clasificación; quinto Porsche en salida. Y el cerdito rosa se defiende bien durante la prueba hasta que Joest apura demasiado una frenada y lo lleva contra las protecciones, en lo que supuso el final de la historia de uno de los coches más excéntricos que hemos podido ver circular en las 24 Horas de Le Mans.

Os leo.

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